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El Estilo Argentino y los bobos de Noé

10 noviembre, 2012 8 Comentarios

 

Es Mendoza y primavera, 02.00 AM volví a casa desde una vereda plagada de esperanzas, hombres y mujeres, ellos y ellas, celebrando las noches por las calles. El aire de esta ciudad, sus plazas, el tradicional modo ser de sus personas se mezcla con el desparpajo de forasteros que brindan sin parar en cualquier lado. Soy fiel devoto de esta estación y un adorador del mágico hechizo rocambolesco que genera en quien la vive.

Aprovecho este verano anticipado con belleza para pensar sobre el mundo, los vinos, los que beben, sus formas y métodos, sus ritos, su felicidad y su idea de justicia.

Puedo por un momento abstraerme para repensar un tema que a veces me desvela: podemos hablar que existe un estilo argentino de vinos?

La ortodoxia de la zona me lleva al diccionario de la RAE quien define estilo como: “aquel Modo de comportarse típico de una época, grupo, cultura o persona, en especial en cuanto hace a los asuntos artísticos o estéticos”. Me vienen a la cabeza esas ilusas discusiones sobre verdades de perogrullo de periodistas que pretenden enseñar a los enólogos desde sus templos de soberbia, desde su necesidad de construir poder para luego cambiarlo por unos dólares berretas ante la amenaza de una mala crítica. Huyo de ahí, es un tema que no suma.

Vuelvo a la Argentina, esa que ha tenido cultural, social y humanamente algo que la ha transformado en un cocoliche fantástico donde pueden vivir don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín (Discepolín ya lo decía). Y en el diseño de su macromundo vitivinícola no ha esquivado esta vocación, aquí han llegado franceses, italianos, españoles, chilenos, brasileños, americanos y tantas nacionalidades como puedan imaginarse los sueños de vinos que se animan a vivir.

Y en el país, en esas calles que piso con orgullo, se han mixturado las razas, las culturas, los múltiples idiomas del vino, así como sucede en la palabra de la maestra de la escuela: “… A ver a Ver: Gomez se sienta con Chiapetta, Funes con Abraham, Manoukian con Rivadaneira, Jait con Smith por favor…” Y esos niños juegan felices sin entender de banderas, de poder, de chauvinismos desfasados y eso somos, una cultura que se ha nutrido de muchas, sobre un suelo fértil y libre, rebuscado y sofisticado, apasionado y por eso exagerado, renaciente de kilos de cenizas, sobrepuesto a adversidades que muchas veces nosotros mismos nos hemos construido.

Es por eso que dentro de una botella que lleva la palabra Argentina como firma, un bebedor (de esos que me gustan, los que beben como una forma de discutirle a la muerte su reinado), puede encontrarse el alma inquieta de la Italia de Antonini, el savoir faire de la Francia de Rolland, el sol eterno de los Estados Unidos de Hobbs, el sabor particular de los barrios en los que nacieron esos cientos de enólogos argentinos que hoy triunfan en el mundo. Todo incorporado, las calles y la esquina de algún primer beso, el sauce que se empecina en recostarse sobre los arroyos, el asado y el mate compartido.

Ese perfecto caos del modo argentino de vivir las cosas aporta siempre nuevas visiones, nuevos sentidos, bebiendo en paz de las fuentes de nuestros múltiples pasados para proponer nuevas sangres mezcladas con vocación de futuro.

Hace días Robert Parker Jr. publicó los puntos para Argentina de cientos de vinos degustados por Neal Martin. He bebido la mayoría de ellos y de otras cientos de bodegas de estas tierras, y más allá de los subjetivos puntajes, de las siempre cuestionada críticas, celebro que este bendito país representa por sus climas, sus tierras, sus hombres y mujeres un canto a la diversidad contra los dictados tiranos de la uniformidad que algunos pretenden imponer. En este 2012 difícil para nuestros productores y bodegueros, se ha logrado un hito en la historia de nuestros vinos: más allá de las fusibles personas y de los miedos a nuevas formas de catar, Argentina como concepto ante el mundo fue reconocido por grandes cabernet, por profundos syrah, por novedosos petit verdot, por vinos sin madera y vinos con 36 meses en roble, por blends de smoking y galera. Se hizo flamear una bandera que si bien se ve celeste y blanca, por detrás representa la libertad absoluta en el color del cielo y la preocupación por el futuro en el color amenazante de las blancas nubes y que en el corazón, en ese corazón tantas veces lastimado tiene un sol perpetuo y respetuoso, guerrero y apacible que madura nuestros vinos para la felicidad de los mortales.

No hemos llegado a ningún lado, no develamos fórmulas perfectas, sólo estamos construyendo caminos a seguir, hoy les propongo que al menos disfrutemos un poco del paisaje.

Argentina es eso, es diferente, alejada de recetas, es ortodoxia y locura, pasión y desesperación, es amor y odio, es una búsqueda frenética, es la novia ambigua que siempre nos tiene en vilo, es un perfecto cambalache. Por eso, a mí señores, no me vendan la salvación en un arca llena de animales tripuladas por profetas del estilo. El estilo argentino es la diversidad de miradas de hombres y mujeres fusionados con la tremenda tierra en que vivimos y esa, sin dudas será la salvación de nuestro ADN. Pobres los bobos e ilusos seguidores de Noé!

@ElJosedelaGente

Vinos de pié

29 octubre, 2012

 

Son las 9 de la mañana de un sábado primaveral en Mendoza,
llego al Sheraton, rápidamente veo a la gente que me alegra ver, enólogos, periodistas, sommeliers, toda la linda fauna del vino reunidos detrás de dos significativas copas.
La cordillera no es un límite, se levanta (aparentemente) para que a sus pies de ambos lados sucedan los vinos y la magia.
Estamos aquí para chequear el rumbo, para seguir adelante, para ver que hay que corregir desde los ojos de otros que son hermanos y como hermanos, son críticos, te pelean, te discuten pero comparten finalmente sus trofeos. El buen primer punto sería reconocernos parientes y que el mundo entienda que esta región vale mucho la pena, que tenemos nombres diferentes pero un apellido de cielo, piedra y mar que nos une.

Enrique Chravolowsky da el puntapié inicial, la empuja con el empeine para dar simbólico inicio a este partido y se la pasa a Mariana Martínez, la hermosa e inteligente mujer del vino chileno que haciendo jueguito la pone en juego, Vinos de la Cordillera 2012 es una hermosa realidad.

12 grandes vinos de Chile, 12 grandes vinos de Argentina, degustados a ciegas, una misión, no competir, sino ayudar a releer, a crecer, a volver a firmar el vínculo.
40 buenos degustadores presentados por Argentina, 40 por Chile y la ceremonia comienza, vino para hacer boca, y la pelota en juego.
Copas que se agitan, el vino que recorre las paredes del cristal con un hermoso ritmo, colores que se miran, aromas que nos llevan a otros lugares, computadoras encendidas con el amable programa de Dani Chravolowsky, rostros metidos en el vino, ganas, mística.
Y con el trajín comienza lo que se busca, buena onda, la conversación cruzada, las impresiones de unos y otros, el detalle técnico, el gusto personal, la vida ahí.
Tengo a mi lado a Mayita, venezolana y amiga, detrás a Seba argentino y enólogo, a mi izquierda está Felipe Chileno y periodista, detrás y pegado a Seba se sienta Paco, español y librepensador del vino, a dos sillas Mauricio, periodista profesional, más allá Dani, impecable enólogo argentino y gran persona. La charla fluye, nadie oculta sus percepciones, y en esos intermedios vive el espíritu de este evento, el resto, algo de literatura, borradores para enólogos y bodegas, ajustes en los gps vínicos.

Los resultados, sobre 24 vinos servidos eficientemente y a temperatura por gente de la EAS coordinados por la sommelier y querida Vero García, 15 obtienen más de 90 puntos lo que significa un gran reconocimiento. 8 de Argentina, 7 de Chile.

Mis lecturas:
Los Varietales, me queda claro y confirmado que ambos pies de este tremendo y mineral cuerpo montañoso son mucho más que Carmenere y Malbec. Se apuesta certeramente a cepas y terruños novedosos en grandes vinos, aparecen enormes Syrah, Carignan, Bonarda y sobre todo divinos cortes. Extraño más de los nuevos grande Cabernet argentinos, pero está escrito que hay mucha y valiosísima vida en esta zona del mundo.

La Madera, develo que la madera sigue siendo parte ineludible del ADN de los grandes vinos, pero ojo aparecen muy bien usadas, balanceadas, redondas, equilibradas, sensibles. Que rica le queda la madera a los vinos cuando suma. Que bueno también que esta sea la buena síntesis de discusiones pesadas y pasadas.

Los Alcoholes, no percibo vinos con desequilibro alcohólico, todos en gran armonía, y si veo que las cifras de nada importan, los números jamás debieran desvelar a los buenos bebedores. Seguramente algunos rondan los 14, otros los 15, pero nadie piensa en ellos y termina el frenesí de meses anteriores, yo lo celebro. Pienso en que hacer nacer un niño sietemesino y después decir que es más ligero porque tiene menos peso, amigos, no es una virtud…Gracias!

Los Puntajes, reconozco que en estas reuniones apartarse del chauvinismo no es tarea fácil, y sobre todo al principio. Ale Vigil con sutileza indica en sus puntajes que debíamos subir las medias, lamentablemente pocos le hacen caso. El cuidarse demasiado lleva a que los más destacados tengan mezquinos 91 puntos cuando deberían tener 93 ó 94. Esto, si bien puede verse como un llamado a seguir superándose, es peligroso ante los ojos de quienes miran desde afuera y ven que los grandes vinos de dos nuevas potencias, ante los ojos de sus profesionales no tienen más de 91. Ojo con esto!

Lo ganado, me quedo con mi agenda más nutrida por datos de una veintena de nuevos amigos del mundo del vino, de 10 países diferentes, generosos catadores compartiendo sus visiones y esperanzas.

La promesa, debemos seguir chilenos y argentinos ahí, jugándonos por compartir, por presentar las creaciones a profesionales que quieran aportar, profundizando los estados de conciencia de la realidad de la zona y sometiendo vinos y demases a los ojos tan cítricos (si leíste bien, dice cí tri cos) como nutritivos de los otros. Buenísima la idea de incluir a gente de otros países, su mirada siempre suma.

Atás quedaron cenas y risas, el aporte invaluable de los Chravolowsky, la voz exquisita voz de Mariana, la disposición y eficiencia de Dani, la predisposición y sacrificio de Enrique. Por el retrovisor veo a una Mariana Martinez tan linda como amable, a los enólogos de ambos países dispuestos a escuchar y aportar, a la paciencia de Vero García y sobre todo las risas, las ganas y la alegría del encuentro para despedirse. Me quedo con las lágrimas de mi amigo del alma Felipe Salas, la´grimas que nacieron en el vino y probablemente, jamás morirán.
La mística sigue viva, la cordillera sonríe, los guardianes de sus entrañas, los sabios exploradores de sus minerales, los artistas del vino y la palabra rendidos a sus pies.

Salú y gracias a los que siguieron los comentarios por el twitter de este servidor del vino @ElJoseDeLagente!

La Tertulia de los Soñadores. Para Revista El Conocedor Mayo 2012

4 junio, 2012 1 comentario

Nota dedicada a todos los hacedores de vinos de este país, sin distinción de nombres, apellidos, bodegas y volumenes. Sin recalar en zonas, varietales, edades, estilos y mercados.
Hacia todos los que se ganan la vida enaltenciendo la profesión de hacer vinos argentinos, vuele entonces mi homenaje…

La crítica

Lunes 3.AM un cabernet merodea por mi copa y genera estas benditas ganas de escribir.
Pienso en este tanguero país de sabiondos y suicidas, el que está de olvido, siempre gris y suele ser un perfecto campo de batalla para egos y poderes.
En ciertos círculos no suele ser moneda corriente ejercer el auto análisis, la reflexión, la solidaridad. Parece que el pensar en el otro, ayudar a desplegar alas ajenas, no es tema de conversación en los almuerzos. Esos almuerzos que puertas adentro ocultan realidades y bajo los flashes encendidos desbordan en copas de malbec.
Sin embargo, ahí, donde no están estos destellos de las obscenas máquinas de fotos, ahí, en el preciso lugar donde la farándula del vino parece inexplicable, sucede esta parte de la historia.
Se acaba el compañero con pimientos y agonía, preludio terminado y la urgencia en la pluma que deberá esperar hasta mañana.

 

El idioma
Martes 4.15 PM ya se fue el rosado del almuerzo y queda en mi mano un puro que espera con cierta dignidad cada bocanada.
Cierro los ojos y vienen a mi mente esas camionetas que apestan a mosto, las manos ennegrecidas por uvas exultantes, algún dolor de espalda que jode mucho y los cds tirados por el piso con algunos clásicos del rock. Esos móviles santificados de los enólogos del silencio, los que se juntan a compartir técnicas y tierras, los que rascan el suelo con una cortaplumas, los que debaten sobre longevidad y juventud, sobre el equilibrio y la potencia de los sueños. Esos guardianes camuflados que quizás y sin saberlo estén hablando un idioma que se debate entre la vida y la muerte.
La brasa, se transforma y un gran cilindro de ceniza desaparece pegado a mis adidas. El fuego, como siempre, vuelve a ser parte de la tierra.

La tertulia

Viernes 3.00 AM vuelvo a la noche y a una vida peligrosa, a robarle algún secreto que apuro con mi copa de malbec, 15 dignísimos grados.
Sin pensar me meto en la Medianoche del Paris de Woody y me lleva a soñar con las tertulias. Y como inmerso en un sueño veo estas tertulias enológicas sin café, ni tranvías, ni rubias con capelinas y boquilla, estas reuniones inmortales que se dan espontáneamente y los contertulios, de riguroso jean y remeras manchadas de violeta, destrenzan con respeto los secretos de la tierra y los vinos que vendrán.
Lo que me emociona es esa cofradía formada por enólogos amigos que necesitan contar con el otro, que no toleran la oscuridad de las cavas, la soledad de la vida, el absurdo negro de las mentes que guardan lo que saben.
Pareciera que una mano mágica, invisible, hace que confluyan los caminos, quizás porque se sienten solos ante un mundo que nos les simpatiza, tal vez entiendan que los secretos de la tierra los une como hermanos. Y desde ahí guardan las formas, se ponen personajes irreales, saludos de rigor en los concursos, sonrisas dibujadas, y las ganas de volver a ese lugar, donde el viento los despeina.
Porque ahí, donde la vida es mas real que el paso del tiempo en una piedra, donde el vuelo del pájaro puede disparar alguna idea, donde las nubes son puñales y el agua gota a gota ganada a las entrañas. Ahí es donde su vida se les muestra en plenitud. Donde están los afectos verdaderos, donde el vino es vino y nada mas y nada menos.
Y vuelven a juntarse, se ofrecen sus vinos para la palabra y el sentido, escuchan a su amigo, planean cosas juntos, almuerzan en sus búnkers como en tabernas de corsarios que libres andan por la vida domando los mares y las tierras.
Se fueron hace rato las míticas 3 de un viernes en la melodía de García, se fueron los 15, y me dejaron sus recuerdos…

La gloria

Sábado 11.30 AM enfrío un semillón para el almuerzo, cocinaré, tal vez sea un risotto con curry de Marruecos.
Agarro la Mac sin la mísitica de anoche, y me acuerdo que por otro lado en el vino, suceden los críticos y críticas, las necesidades de establecer ciertas verdades, los dictados absurdos de la moda, los cholulos de etiquetas y las siempre pululantes barriqueras que son al vino lo que las botineras al plantel del Barcelona.
En otro mundo están las músicas modernas, en otra dimensión los peluqueros, en otra galaxia se discute de madera, grados, acideces y otras yerbas.
Mas allá de nombres y etiquetas, mas allá de apellidos y bodegas, mas allá de tradiciones y de mundos, están esos artistas buscando hacerle un gol memorable a los ingleses gambeteándose a todos los que intenten detenerlos, porque ese equipo es a la vez indestructible.
Los vinos argentinos tienen mucha vida en los enólogos que deciden sus destinos, porque están unidos por una trama silenciosa y subterránea, por las venas de las tierras que pisan diariamente.
Argentina, este país herido de frivolidades, promesas y egoísmo, pero también héroe constante de hazañas y proezas, vive en el vino de centinelas soñadores, que a fuerza de trabajo, honor y dignidad quieren escribir una hermosa historia juntos.
Ojalá el resto podamos devolverles una pared redondita y al botín o que nos llevemos puesta alguna marca y la tribuna estalle en un grito, “oh juremos con gloria beber…”
Jose Bahamonde

Alma de Diamante. Para Revista El Conocedor Abril 2012

26 mayo, 2012

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Cuando José Bahamonde escribe, genera climas: “que el que lee se meta un rato en mi vida, se siente junto a mí y sienta lo que estoy sintiendo”, dice. “Eso es lo más bonito que puede pasar, sentir que te estás tomando una copa con el que te propone una historia”. Desde este número de El Conocedor, José comparte con los lectores historias, pasiones y vinos.

El amor
Martes 2.35 pm: “Uno puede reconocer un amor profundo cuando dos bocas pronuncian la palabra vino con la misma intensidad”. Está escrito con mi letra en un trozo de papel arrugado. Me esfuerzo en recordar la circunstancia, el tiempo, la razón o la nostalgia. Suena un tango (Pasional, por Omar Mollo), me pregunto si la vida está a veces diseñada por una mano perversa o por una mano sabia. Apuro mi tercera copa de rosado en un sorbo voluptuoso.

El recuerdo

Miércoles 3.15 am: Vuelvo a la frase, busco una salida, algo que me salve. Y llega el recuerdo contundente: fue hace unos años cuando volvía de una cata memorable en el paraíso terrenal de Vista Flores. Ahí, luego de copas, colores, aromas, excesos y promesas, descubrí el poder de una mirada que profundamente invitaba a creer en el mañana. Lo único que quedó de esa tarde fue la boca llena de Malbec y la palabra del poeta “El amor no es lo que interesa, la única verdad es la esperanza”. Fin del rosado, botella vacía y a la cama, hoy quiero soñar que sueño.

El alma
Jueves 1.00 pm: Sirvo una copa a medio mástil de un expresivo Sauvignon para meterme en mis auriculares. Aparece mi homenaje al flaco. “Y aunque tu corazón recircule, siga de paso o venga, pretenda volar con las manos, sueñe despierte o duerma o beba el elixir de la eternidad, sos alma de diamante”. Tremenda poesía de Luis Alberto Spinetta, cierro los ojos y pienso en su vida coherente. Juego con el vino en mi copa y pienso en los ciclos, en los procesos que hacen a una vida y se me cruza la imagen de una uva con alma de diamante. El diamante, como una semilla encriptada, paciente y combativa, escribe sin pudores una intensa historia de amor, de vida, de muerte y de proezas. Una semilla que, intentando escapar de su destino, encuentra su camino verdadero. El Sauvignon se diluye, así como la vida de una mariposa.

La historia

Jueves 2.00 pm: Almuerzo solo, copón de Cabernet Franc (mi cepa favorita) y vuelven al ataque la frase del amor y la semilla. Me pregunto: ¿quién escribió esta perfecta historia? La semilla que seduce con su pulpa azucarada el sentir lujurioso de algunos predadores para que la lleven a nuevos horizontes, a luchar con nuevas piedras, a sobrevivir buscando el alimento. Y el perfecto sistema de la piel, que mientras más peligros siente ante el sol, el viento, el frío, más oscurece su color y agranda sus paredes para proteger a la semilla.
Pero si el tiempo del vuelo y la aventura finalizan, la semilla sabia y resignada genera una sustancia que inhibe su posible sueño de vivir. El temor a competir por alimento culmina en un suicidio humilde y silencioso que, según un viejo caminante de la viña, tiene sabor amargo igual que el desamor.
Se fueron dos copas con mi impresionante Cabernet Franc, pero no mis ganas de seguirlo.

Las redes
Viernes 2.00 am: Chequeo las redes sociales, que cada vez parecen más redes sexuales y menos redes de amor. Veo algunos comentarios, desvaríos, humoradas, fotos, videos, notas, insultos, ocultamiento y mucha, pero mucha intolerancia. Meto un tweet de mi experiencia de esta noche, algo de comidita hecha en casa y algunas copas del Cabernet Franc de ayer, todo muy íntimo. Aprovecho y comparto algunos pensamientos. Muchos comentan, varios agradecen, algunos necesitan un escape, cambiar un rato de noche por un poco de alma, claudicar un rato en las posturas y pensar que pueden compartir fragilidades. Parece que el corazón, esa olvidada semilla, está protegido por pieles cada vez mas resistentes. Me quedo un rato con la imagen, la semilla, el corazón, el alma de diamante. Es mi bálsamo de hoy.

La celebración

Sábado medianoche: Con amigos, llenamos las copas, les cuento sobre mis últimos pensamientos y sin pensar afirmo: cada día estoy más enamorado del vino. El mito se repite en vinos de cualquier precio, en los que piden soda, en los que van con hielo, en los que se visten de gala, en los que te hacen tocar el cielo, en los de todo el mundo. La historia de amor, de vida, de muerte, de porvenir y trascendencia comienza cada día en cada viñedo, atraviesa la vida de la gente que está detrás de la botella y revive en cada copa, en cada sorbo y hace que nosotros, evangelizadores incansables, seamos parte necesaria del final como actores que ignoran su papel. Camino lento hacia mi iPad, escribo en 140 caracteres “el vino es una historia de amor que si vos querés puede cambiarte el corazón. Enamorate. Te juro que vale la pena. Viva la vida”… ¡Adiós!

Reconocimiento internacional por trabajo para Lorca

18 julio, 2011 1 comentario

Hace un año nos reunimos con Mauricio Lorca y nos planteó la necesidad de rediseñar una marca que había sido “heredada” de un cliente. La marca es Oyikil y se nos puso como condición respetarla y apelar al uso de un cóndor en el diseño.

Ambas cosas significaban desafíos (no me gustan para vinos los nombre indígenas!!! y el uso del cóndor, un elemento muy utilizado). Con estas premisas comenzamos a trabajar con Nati Arena (mi socia, diseñadora y amiguísima).

Lo primero pensar estratégicamente: desglosar elementos: Marca Oyikil, Definiciones de líneas de producto, Colores de etiqueta, Formato de etiqueta, Elementos gráficos (Cóndor), Nombres de líneas.

Al nombre Oyikil propusimos cambiarle el vestido, entonces surgió el uso de tipografía elegante pero moderna, clara pero con una búsqueda estética.

Luego pensamos el concepto de líneas, teníamos 4 líneas (clásico, reserva, guarda e ícono), luego definimos que en los diferentes segmentos deberíamos diferenciar colores (del blanco al negro pasando por elegantes grises) y sus respectivos nombres.

En cuanto al formato decidimos ahorrar en herramentales y respetar un solo tamaño para todas ya que habían suficientes elementos diferenciales como para seguir profundizándolas.

Y finalmente lo que más nos costaba creativamente, el Cóndor, fue quizás el toque preciso que sustentó todo. Decidimos utilizar el mismo cóndor ascendiendo según la categoría de precios y sofisticación y jugamos con el vuelo del cóndor que comienza en una especie de despegue hasta llegar al top de la etiqueta. Todo esto cerró perfectamente el concepto y consolidamos con los nombres Oyikil, Vuelo, Alto Vuelo y Cumbre…

El resultado ahí está 4 etiquetas a mi modo de ver, muy lindas y que funcionan (las fotos son del Gran Fede García)… A tal punto que nos ha reconocido una prestigiosísima publicación internacional Packaging of The World, acá va el link

http://www.packagingoftheworld.com/2011/07/oyikil-redesigned.html

Reconocimiento internacional. Estrategia y diseño para MPW

15 noviembre, 2010

Con el orgullo de trabajar para gente que uno quiere, admira, respeta, iniciamos con mi socia Nati Arena el trabajo para Marcelo Pelleriti, estrategia de marcas, estrategia de imagen, diseño de packaging, etc. Meses después recibimos el reconocimiento de esta gran publicación internacional por nuestro trabajo.

El emprendimiento y el trabajo fue realizado con un gran equipo de trabajo liderado por Marcelo Pelleriti y Hugo Stabio y con la participación activa de Miguel, Suzie y nosotros.

La marca responde a la firma del gran enólogo, quien como compromiso de calidad expone su nombre y firma en sus creaciones. De ahí comenzamos a definir nombre que están relacionados con su otra gran pasión, la música, de ahí el nombre de Sol Fa Sol, jugando con notas musicales y con la lectura secundaria del Sol, fundamental en el proceso de maduración de las vides que luego serán los grandes vinos que firma el autor.

Espero que les guste

http://www.packagingoftheworld.com/2010/11/marcelo-pelleriti-wines.html

Nota PaP. El Jose

14 septiembre, 2010

Está explorando en el periodismo gastronómico. Está armando su blog y escribe sobre vinos.

José bahamonde, creador de La Sal y chef de numerosos emprendimientos en Mendoza, está explorando ahora la veta del periodismo gastronómico, además de continuar con su pasión por la comida y el diseño. En este momento está en la III Feria Gastronómica Internacional de Lima, llamadaMistura, cubriendo el evento para revistas y diarios de la Capital Federal.

José, que está armando su propio blog, escribe sobre gastronomía y vinos en argentinewines.com y tiene una columna sobre temas literarios en el sitio de Maxi Tell. “El Jose” también tiene otros proyectos, pero se guarda muy bien de contarlos. Sólo adelanta que tienen que ver un poco con todo lo demás: la gastronomía, los bares, el diseño, la comunicación y los viajes

http://www.papmendoza.com/jose_bahamonde_ahora_periodista.html?chr_query=bahamonde

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Nota en Barcelona. Pasión Bahamonde

11 septiembre, 2010 1 comentario

Por Alejandro Crimi para Diógenes Difusión

José Bahamonde nació en Mendoza, Argentina. Estudió inglés en Estados Unidos, obtuvo en Chile la licenciatura en Publicidad y Marketing, se posgraduó en Marketing de Servicios y cursó algunos años de abogacía. También es experto en diseño y un importante referente de la gastronomía (su restaurante La Sal, en Mendoza, dejó huellas).

Escribe poesía, baila sin improvisar flamenco y tango, y literalmente viaja por todo el mundo. A todo lo que hace, Bahamonde le imprime su sello personal. Amante del humor, puede fluir desde el chiste ingenuo a la broma ácida. Suele ser exigente, individualista, sibarita, seductor, hedonista e irreverente. Se comenta que no resulta muy conveniente hacerlo enojar y que cultiva la amistad como pocos.

Durante la primavera del 2010 pasó por Barcelona, y lo acompañamos a Colliure, un maravilloso pueblo costero del sur de Francia, donde expuso otra de sus pasiones: la fotografía. Fue así que le propusimos desarrollar algunos conceptos en palabras y otros en imágenes.

El Disparo. El Momento. La Filosofía.

Al disparo llego sintiendo la mayoría de las veces y pensando algunas otras. El disparo es el momento de la pausa, del silencio, de cortar la linealidad del tiempo.Yo habitualmente siento las fotos, lo que veo me obliga a disparar. Ahora si, lo importante es el proceso para llegar ahí, lo interesante es develar cómo se llega a esa obligación por disparar. Cada ser humano pone en sus expresiones, su historia, sus creencias, sus emociones, sus modelos, es decir en cada percepción se juega la forma particular de ver el mundo. En la selección de una imagen se juega una estética de la vida. Una lectura del pasado, del ahora y del porvenir que luego se decide detener en una foto. Cuando disparo siento que estoy venciendo al tiempo, que queda en mi máquina una burbuja que describe mi forma de sentir en ese preciso momento como un fragmento del universo detenido. Y de ahí se disparan luego, cientos de evocaciones y lecturas.

La fotografía para mi es la relación del momento emotivo del autor y su sistema de creencias, con un contexto determinado y sus elementos físicos con la coyuntura del tiempo. Si hacemos la prueba de invitar a 10 personas con la idea y la voluntad de sacar fotos en una calle, sin dudas lograremos experiencias tan diferentes como personas hayan participado. Uno hará hincapié en lo humano en relación con su entorno, otro en la arquitectura, otro quizás en los colores, otro en la vida y otro en la muerte, etc.

Preparación. Espontaneidad.

Si decido sacar una foto que relacione un dintel super antiguo con una mujer vestida muy moderna y su perro que mira en sentido contrario, estoy jugando con mi ironía sobre el pasado, el presente y el porvenir. Es precisamente esto lo que busco en la fotografía, relaciones de elementos que se dan espontáneamente en un contexto accidental.

No me gusta la fotografía preconcebida buscando privilegiar lo técnico, controlar el medio porque no soy amigo de la perfección. Aproximarse a la perfección atenta casi siempre con la espontaneidad. El mundo ha evolucionado más desde los defectos, las imperfecciones y los actos fallidos que desde los excesos técnicos por buscar la perfección. La técnica deben ser los dos primeros escalones para mirar por la ventana de la espontaneidad.

La exaltación de lo técnico y preconcebido, supone un intento racional de controlar el mundo, la espontaneidad una forma emotiva de encontrar belleza en el fluir de ese mundo incontrolable.

Análogo versus digital. Autor.

No debería ser una disputa, sino ser vistas como alternativas. Definitivamente siento en la fotografía digital una democratización de las posibilidades expresivas, más gente puede acceder a buenas máquinas y hoy ya no es un trabajo complejo y laberíntico el sacar fotos con buena calidad. Esto es para mi, un avance para la expresividad humana, una consecución de la libertad, ¿no es acaso esto el fundamente del arte?

En muchas disciplinas y oficios artísticos se han mantenido posiciones rígidas y oscuras apoyadas en la dificultad de acceso a los elementos, o en la dificultad técnica de la resolución de la obra. Hoy eso es cosa del pasado, existen tantos fotógrafos como cámaras. Esto lo digo por mi poca identificación con los rótulos, no creo en los artistas en el sentido que muchos artistas lo creen. No tengo en mi cabeza la existencia de un artistómetro que mide quién y dónde se es más artista que otro. Pueden haber criterios pero siempre se llega a lo mismo, a un sistema de creencias que todo lo matiza. El ego es el principal enemigo a vencer y la libertad la gran bandera…

Lo digital supone una evolución en cuánto a las posibilidades de expresión, no en el espíritu de la fotografía, ¿quién puede decir que una foto con la mejor cámara digital lo conmueva más que un desnudo blanco y negro en Paris de los años 40?

En mi caso, saco con digital, es más cómodo y me siento más libre, es más inmediato porque soy ansioso y tengo varias analógicas para hacer ejercicios creativos y explorar otras cosas, no es una lucha, son alternativas que se suman y yo las disfruto.

El automóvil no supone un detractor del caballo, significó una evolución que redefinió al caballo con nuevas alternativas de uso relacionadas con otros momentos. Desde el cambio los usos cambian radicalmente, ya casi nadie viaja con una analógica solamente, pero las cosas no mueren, muere su uso habitual y resucitan en  nuevas formas, nuevos usos, nuevas motivaciones.

Qué busco en una foto.

En una foto busco exponer mi identidad, mostrarme y ocultarme, jugar… Esta es mi forma de ver el mundo, muchas veces soy irónico, muchas contestatario y crítico, algunas veces sensual, otras emotivo, algunas humorístico y desenfadado eso si, siempre en el marco de mi visión estética.

La gran obra de un ser humano es diseñar su vida, para eso hay que trabajar en la propia libertad. Mi camino es ser feliz expresándome con pasión, conociendo diferentes herramientas para ser feliz. La vida de un ser humano gris probablemente pueda mostrarse en 10 fotos sin mucha gracia.

Mi forma de entender la vida es llegar al final del camino con cientos de buenas fotos que reflejen momentos de conciencia y disfrute pleno.

Mi filosofía es encontrar una ética en la estética, hacer las cosas según mi concepción de belleza. Si esto le llega a alguien, si una persona se emociona con mis fotos, soy simplemente feliz.

Colliure.

Tremenda ironía late en este pueblo de cielo y mar esperanzado maldito de belleza y en sus calles, la muerte en la tumba de Machado.

Por Alejandro Crimi para Diógenes Difusión